El periódico La Voz de Aragón, en la página 13 de la edición del día 27 de febrero de 1926, se hace eco de un hecho luctuoso que tuvo lugar en febrero de 1926 en Fuentespalda.
"EN FUENTESPALDA
Un crimen monstruoso
MATA A SU PADRE GOLPEANDOLE CON UNA AZADA
Teruel.—Hallándose, el día 22, por la tarde, trabajando en el campo de su propiedad, enclavada en la partida de «Las sienes», del término municipal de Fuentespalda, el vecino del mismo Mariano Bertrol Serrat, de 48 años de edad, viudo y labrador de oficio, acompañado de su hijo Manuel Bertrol Pallarés, el último inopinadamente, y cuando su padre se hallaba inclinado hacia el suelo arreglando unas plantas, le dió tres golpes con una azada, los que le ocasionaron la muerte. Cometido el crimen, el Miguel traslado el cadáver de su padre a otro sitio, según ha manifestado, colocándole debajo de la cabeza una col, yéndose después al pueblo, en donde contó lo ocurrido, siendo entonces detenido y encerrado en la cárcel.
El referido Miguel ha manifestado también, que había dado muerte a su padre porque siendo quinto de éste año no le daba dinero para alternar con los demás quintos.
Tan monstruoso crimen y determinadas circunstancias hacen sospechar que el parricida está perturbado.
El matador de su padre ha ingresado en la cárcel de Valderrobres.
La consternación ha sido enorme. MATAS."
En el artículo se incluye alguna errata como llamar al hijo primeramente Manuel y luego Miguel, siendo este último el nombre correcto.
Unos meses después, en la página 4 de la edición del 30 de septiembre de 1926 del mismo periódico, se vuelve a hablar del caso, en ese momento porque se ha producido el juicio.
"La vida en Teruel
(De nuestro redactar-corresponsal Sr. Cano Jarque)
CAUSA POR PARRICIDIO. — PETICION DE PENA DE MUERTE
En uno de los primeros días del pasado febrero, el pueblo de Fuentespalda fué testigo de un drama de los que, por fortuna, se ven pocos, pero que la desgracia hace que en esos pocos se zarandee bárbaramente el nombre de la provincia de Teruel salpicando la mancha de lodo hasta a Aragón, famoso por su sentimiento noble.
Mariano Beltrán Serret, era viudo y entre otros hijos tenía al hoy procesado, a Miguel de veinte años, que alistado para incorporarse a filas, deseaba ir, según costumbre en el pueblo, con sus compañeros de quinta, de broma y bullicio.
Pidió permiso a su padre y con el permiso dinero para gastar, pero como ya iban así danzando varios días, le fué negado y los dos padre e hijo, marcharon a la huerta a trabajar.
Ajeno a los diabólicos planes del malvado, aborto del abismo, el infeliz Mariano Beltrán, en el huerto se encontraba arreglando la tierra, cuando aprovechando el estar inclinado, Miguel fué por detrás y con una legona al autor de sus días le dió uno, dos, veinte golpes, no sirviendo de nada las palabras suplicantes del padre que al hijo imploraba piedad.
Cuando le hubo dado muerte, cogió el cadáver y para que no fuera visto lo trasladó de sitio, cubriéndolo con un montón de coles; y realizada la hombrada, ufano y contento marchó al pueblo, uniéndose al grupo de quintos amigos, a quienes contó lo que acababa de realizar.
Estos son los hechos de los que a responder ha comparecido hoy ante sus jueces Miguel Beltrán Pallarés
LA VISTA
Constituyen el tribunal cinco magistrados. La representación del Ministerio público corre a cargo del fiscal señor Barrio y la defensa está encomendada al notable criminalista don Agustín Vicente Pérez.
El público llena completamente la sala deseoso de seguir las incidencias del proceso.
Desfilan los testigos y esta prueba no favorece mucho al procesado.
Los peritos médicos no se ponen de acuerdo, pues mientras unos sostienen la lucidez del acusado, otros afirman es un irresponsable.
Acusación y defensa sostienen sus conclusiones.
El informe del Ministerio fiscal es sereno, elocuente, razonador, levantando gran emoción en el público.
En párrafos brillantes analiza lo que es el amor paterno que veneran y respetan todos los animales de la raza humana menos las fieras como el desgraciado Miguel Beltrán. Termina se imponga al hijo desnaturalizado que ocupa el banquillo la pena de muerte, accesorias y costas.
El defensor, señor Vicente, en medio de gran expectación hace uso de la palabra, no ocultándosele lo difícil de su papel ante la magnitud del hecho realizado por su defendido, privando de la vida a quien la vida le dió .
Relata lo ocurrido y lo va analizando, y en momentos grandilocuentes dice no concibe pueda realizar tal barbarie una persona consciente; sólo un aborto de !a Naturaleza. Aberraciones mentales-agrega-producto de horribles degenerados cuya mayor desgracia es que anulados la inteligencia y el corazón. Termina el notable informe pidiendo clemencia al tribunal para el desventurado que ocupa el banquillo de los procesados.
El juicio quedó concluso para sentencia.
Don Agustín Vicente recibió después gran número de felicitaciones."
La fiscalía pide la pena de muerte para el acusado mientras que el abogado defensor pide la clemencia del tribunal por tratarse de un caso de un joven con problemas mentales.
Pocos días después, en el mismo diario, en la página 4 de la edición de 3 de octubre de 1926, se anuncia la sentencia que ha recaído sobre sobre Miguel Beltrol por el asesinato de su padre.
"La vida en Teruel
(De nuestro redactar-corresponsal Sr. Cano Jarque)
A CADENA PERPETUA
Se ha dictado sentencia en la causa seguída contra | Miguel Beltrol Servet, que dió muerte a su padre en el pueblo de Fuentespalda el pasado febrero.
El desdichado ha sido condenado a cadena perpetua y en su caso a reclusión en en manicomio.
En la información remitida sobre la vista hacía una información equivocada que me apresuro a rectificar, y conste que el error no fué mio, sino de los compañeros informadores. Díjose que los peritos médicos discreparon en un informe y no fue así, pues coincidieron en afirmar que el procesado Miguel Beltrol, era un degenerado, mejor dicho, un idiota."
El tribunal le condena a cadena perpetua o a reclusión en manicomio.
El corresponsal indica que los médicos se pusieron de acuerdo, durante el juicio, en que se trataba de un "idiota". Hoy en día, la palabra “idiota” se traduce como una persona ignorante y estúpida. Pero no siempre fue así. En el siglo XIX la palabra se utilizaba para definir a personas con un profundo grado de retraso mental, con falta de pensamiento y/o habla. En algunos padrones se incluia este termino en la casilla de profesión para indicar que no podía trabajar debido a su discapacidad.
Por ello no se condenó a muerte a Miguel, porque tenía una deficiencia psíquica que no le hacía responsable del asesinato, pero por la que le condenan a ingresar de por vida en un manicomio.











